Clínica de Odontología Integral y Medicina Estética

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Odontología Integral

Odontología Integrada es un concepto basado en el intento de aunar los saberes odontológicos en un proceso integrador para ofrecer a cada paciente las alternativas más adecuadas a cada caso con el fin de obtener la mejor solución posible. Ante una misma patología la “mejor solución” puede ser completamente distinta para cada paciente, sujeto final sobre el que recae nuestro acto terapéutico, y que siempre tendrá la última palabra en la decisión final del tratamiento a realizar. Paciente, patología y profesional odontológico interaccionan para obtener unos objetivos consensuados. Al paciente se le plantearán varias alternativas para alcanzarlos, estableciéndose finalmente un plan de tratamiento que consiste en la planificación de la labor práctica que se va a iniciar a continuación y cuyo fin último es la consecución de los mismos. La CLÍNICA RODRÍGUEZ-RECIO está capacitada para desarrollar cualquier tipo de tratamiento odontológico, ofreciendo a sus pacientes un plan de tratamiento integral e individualizado, abarcando cada uno de los siguientes campos:

Ortodoncia:

Es la rama de la Odontología especializada en el diagnóstico, prevención y tratamiento de anomalías, irregularidades y disarmonías dentales y faciales (mala mordida (maloclusión), dientes en mala posición, disarmonías de la cara), para lograr una condición estética y funcional más favorable. Se encarga de la alineación de los dientes y de la corrección de los problemas de mordida, así como también de guiar la erupción de los dientes y el desarrollo de los maxilares. Se podría definir también como el movimiento de los dientes en los maxilares a través de fuerzas ejecutadas por diferentes aparatos mecánicos. El tratamiento ortodóntico, además de jugar un importante papel en el mejoramiento de la higiene oral al permitir alinear dientes que antes estaban amontonados y que por lo tanto eran difíciles de limpiar, lo que previene la acumulación de placa bacteriana responsable de la caries y la enfermedad periodontal, tiene otros objetivos como son solucionar las irregularidades de las estructuras faciales, lograr balance y armonía entre los dientes y la cara y darle estabilidad a la mordida, evitando desgastes producidos por contactos prematuros, de modo que los dientes puedan durar mucho mas tiempo en la boca, manteniendo sonrisas saludables. Los problemas o irregularidades dentales más frecuentes con los que nos encontramos son los siguientes:

  • Apiñamiento: se trata de dientes mal alineados debido a que el arco el maxilar es pequeño y/o los dientes son grandes. Son muy difíciles de limpiar, con lo que se deterioran aun con una buena higiene oral.
  • Protusión de dientes superiores: dientes superiores anteriores sobresalientes con respecto al contacto normal que deberían tener con los inferiores. Pueden desgastarse anormalmente, son más propensos a fracturarse y por su posición reciben excesos de fuerza, por lo que dañan el hueso que los soporta.
  • Mordida profunda: los dientes frontales inferiores ocluyen (muerden) muy cerca o en la encía del paladar de los dientes superiores.
  • Mordida abierta: los dientes anteriores superiores no contactan con los inferiores al morder.
  • Mordida cruzada: los dientes anteriores superiores, en el cierre, quedan por detrás de los inferiores.
  • Diastemas: amplios espacios entre dientes cuando alguno de ellos se ha perdido, es muy pequeño o el arco dental es muy grande. La pérdida prematura de dientes o la herencia es la causa principal de este problema, el resultado es que los dientes se inclinarán hacia los espacios abiertos aflojándose, ya que se pude deteriorar el hueso que los soporta.

La mayoría de las veces son heredadas (apiñamiento, diastemas, falta o exceso de espacio en el hueso de soporte, etc.), aunque en determinados casos son adquiridas (maloclusión causada por succión digital, hábito de lenguas, problemas de respiración ocasionados por amígdalas y adenoides grandes, enfermedades dentales como caries o pérdidas prematuras de dientes temporales o permanentes, fracturas, etc.) Estos problemas, ya sean heredados o adquiridos, no solo afectan el alineamiento de los dientes, sino también la apariencia facial.

El tratamiento de ortodoncia se lleva acabo mediante una serie de aparatos fijos o removibles que, adosados a los dientes, permiten corregir la alineación de los mismos haciéndoles algunos movimientos. Cuando el niño presenta alguna de las irregularidades dentales anteriormente citadas suele tratarse mediante ortopedia maxilar. Cuando el niño ya tiene su dentición definitiva se emplean los denominados brackets (clásicamente metálicos, actualmente plásticos o cerámicos) para enderezar y alinear bien los dientes. Los brackets y los arcos en alambres son los aditamentos más habituales empleados. Estos aparatos aplican una ligera fuerza constante, en dirección controlada, moviendo lentamente los dientes y desencadenando una remodelación del hueso y de los tejidos que lo rodean, permitiendo que los dientes se muevan hacia la nueva posición deseada. Este proceso biológico requiere su tiempo. Por esta razón los aparatos deben ser ajustados cada 3-7 semanas. El tiempo total de un tratamiento puede variar dependiendo de una serie de factores:

  • Tipo de tratamiento (preventivo, interceptivo, correctivo, pre-protésico, ortognático).
  • Edad del paciente.
  • Velocidad a la que esté mudando la dentición en el caso de niños.
  • Severidad de la irregularidad presentada.
  • Objetivos del tratamiento.
  • Cooperación del paciente. Es importante reseñar que cada persona reacciona de diferente manera y a diferente velocidad a un tratamiento.

En general, su duración puede oscilar entre unos pocos meses en casos sencillos hasta los tres años en casos severos de mordida y apiñamiento dental. El tratamiento se puede dar por concluido cuando se cumplen los siguientes principios básicos para la estabilidad de los dientes en su lugar:

  • Contactos estables y múltiples de los dientes sin interferencias.
  • Término y maduración del hueso formado en la nueva ubicación de los dientes.
  • Adaptación y estabilidad neuromuscular a las nuevas posiciones de los maxilares, sobre todo si se ha interferido su crecimiento.

El ortodoncista, especialista odontológico en el diagnóstico, prevención y tratamiento de anomalías, irregularidades y disarmonías dentales y faciales, es el profesional capacitado para manejar movimientos de los dientes, alinearlos y corregir la mordida (ortodoncia), así como también para guiar y orientar el crecimiento y desarrollo de los maxilares (ortopedia maxilar). Cualquier tipo de tratamiento es habitualmente multidisciplinar, es decir, además del paciente, se aúnan los esfuerzos de un equipo conformado por varios especialistas como son el odontólogo, el odontopediatra, el ortodoncista, el protésico dental y el cirujano maxilofacial.

La edad ideal para visitar al ortodoncista y consultar e iniciar un tratamiento de ortodoncia es entre los 6 y los 7 años, cuando se produce el cambio de la dentición infantil a la definitiva (salvo casos especiales que requieran ser estudiados con anterioridad). El tratamiento, al ser preventivo, es más rápido y menos complicado ya que los movimientos dentales son mucho más rápidos en niños y adolescentes que en adultos, además de muy estables postratamiento. En pacientes adultos se pueden llevar a cabo también tratamientos de ortodoncia para alinear los dientes y corregir la mordida, con los beneficios estéticos y funcionales que ello conlleva, tomando en consideración algunos factores como pueden ser la calidad y cantidad de hueso, altura de las raíces dentales, posición de los terceros molares, diagnóstico de posibles patologías (caries, enfermedad periodontal), etc., sin embargo su evolución es más lenta.

Endodoncia:

Endodoncia, también denominada desvitalización dentaria o vulgarmente: “matar el nervio”, es un tratamiento odontológico consistente en retirar la pulpa o nervio de un diente, situación a la que se puede llegar por distintas causas: algún tipo de infección o inflamación como puede ser una caries profunda con afectación del nervio (afectación pulpar), un traumatismo, pudiendo ser las causas traumáticas de tipo agudo (golpe directo sobre el diente) o crónico (bruxómanos, hábito inconsciente de apretamiento o rechinar de dientes nocturno y/o diurno) y motivos restauradores (cuando se precisa usar la raíz como pilar de prótesis, etc.).

Endodoncia (o tratamiento de conductos) es aquella rama de la Odontología que se ocupa de la etiología, diagnóstico, prevención y tratamiento de las enfermedades tanto de la pulpa dental como de los tejidos ubicados alrededor de las raíces de los dientes y sus complicaciones.

Se trata de un tratamiento indoloro, realizado bajo anestesia local, cuya técnica consiste en introducir en el conducto radicular una serie de limas específicamente diseñadas de un diámetro y tamaño cada vez mayor, retirando la pulpa o nervio y limpiando bien todo el tejido enfermo afectado, para posteriormente introducir una resina especial (gutapercha) y un cemento que sella herméticamente el citado conducto radicular para evitar así que queden espacios vacíos donde las bacterias se multiplicarían produciendo infecciones que podrían pasar de la boca al organismo por esta vía. Antiguamente las piezas dentarias que sufrían daño pulpar se perdían ya que, al no tener un buen pronóstico, se prefería proceder a su extracción. De esta manera y mediante una endodoncia se resuelve el problema conservando un diente que en principio se tendría que extraer.

Aunque las técnicas actuales utilizadas en han eliminado casi por completo las molestias, es importante reseñar que si el diente afectado lleva mucho tiempo infectado (en determinadas ocasiones una caries evoluciona muy lentamente, pudiendo alcanzar avanzados estadíos con gran afectación pulpar sin que haya existido nunca dolor), es fácil que pueda generar más molestias después de practicar la endodoncia, ya que no es lo mismo "matar" el nervio de un diente que tiene el nervio vivo que el de un diente que tiene el nervio infectado. Por otro lado, la respuesta tampoco es la misma al "matar" el nervio de un diente infectado que el nervio de uno sin infección.

Una vez realizada la endodoncia el diente tratado queda desprovisto de los vasos sanguíneos, perderá aporte hídrico, y de una serie de "puntales" de la arquitectura básica de su anatomía. Debido a ello, el diente se vuelve más frágil y podría fracturarse, lo que obliga en la mayoría de las ocasiones a protegerlo con una prótesis fija (corona). En aquellos casos en los que no se puede practicar una endodoncia se procederá a la extracción de la pieza dentaria infectada.

Gerodontología:

En la actualidad existe un interés creciente por el conocimiento de los fenómenos básicos del envejecimiento, fruto del cual ha sido el nacimiento de la ciencia para su estudio: la Gerontología. Medicina y Odontología, ante el reto científico y asistencial que supone la explosión demográfica del aumento de los mayores de 65 años, han contribuido, en este sentido, con el desarrollo de la Geriatría y la Gerodontología.

A pesar de que no tiene lugar en todos los órganos y sistemas de forma sincronizada, los cambios morfológicos y funcionales que tienen lugar en la cavidad oral, con la edad, formarán parte del envejecimiento general del organismo.

Algunos de los cambios orales que ocurren con la edad son naturales, como un cierto grado de oscurecimiento y desgaste de los dientes. En cambio, otros son consecuencia de determinadas enfermedades (periodontitis), medicamentos (xerostomía), y efecto de factores socioculturales y también económicos (tratamiento exodóncico vs. tratamiento restaurador) sobre la persona que envejece.

Los dientes cambian en forma y color con la edad. La morfología dental es afectada por el desgaste o atricción. Este proceso, que comienza desde que erupciona el diente, depende de la dieta y de ciertos hábitos ocupacionales o funcionales. Para compensar el desgaste permanente, la erupción de los dientes permanece constante a lo largo de la vida. Existe una cierta tendencia a la aparición de grietas o también "cracks" longitudinales en la superficie dental de la corona, que probablemente sigue el patrón de las laminillas del esmalte y se asocian con pérdida del contenido acuoso. Pueden explicar la aparición de pequeñas fracturas.

Clásicamente se había aceptado que la pérdida de inserción epitelial y hueso alveolar eran cambios periodontales relacionados con la edad, sin embargo en la actualidad se ha demostrado que estas alteraciones no se corresponden con los fenómenos de envejecimiento propiamente dicho. El periodonto puede reaccionar al proceso de envejecimiento de dos formas:

  • Si existe poca higiene oral el acúmulo de placa provocará gingivitis y, con el tiempo, en pacientes susceptibles, retracción gingival, formación de bolsas y pérdida dentaria.
  • Por otra parte, se observan resultados opuestos en pacientes de edad avanzada, con mínimos cambios en la encía marginal, estrechamiento del ligamento periodontal, hipercementosis (aumento del cemento radicular) y adherencia firme de los dientes.

La pérdida parcial o total de los dientes provoca la aparición en los huesos maxilares de un reborde alveolar que en el maxilar superior puede ser tan pronunciado que el suelo del seno puede llegar a situarse inmediatamente en contacto con la mucosa oral a través de una fina capa de tejido óseo. En la mandíbula, por sus características anatomofuncionales, el proceso alveolar puede desaparecer completamente en ancianos edéntulos, condicionando clínicamente la rehabilitación prostodóntica del paciente anciano. Así mismo, la articulación témporo-mandibular (ATM) se vuelve más susceptible a los cambios degenerativos:

  • Aplanamiento de las superficies articulares.
  • Reducción del tamaño del cóndilo mandibular. Estas dos características condicionan un mayor grado de laxitud en los movimientos de la ATM.
  • El disco articular tiende a perforarse con la edad lo que sugiere un trastorno por desgaste natural.

Los cambios que presenta la mucosa oral con el envejecimiento son difíciles de valorar, y son similares a los que afectan a las mucosas de otras partes del organismo. Factores locales adquiridos a lo largo de la vida (dieta, tabaco, alcohol, prótesis, etc.) pueden modificar e influir en dichos cambios, provocando alteraciones en la mucosa en las que es muy difícil diferenciar la acción del envejecimiento propiamente dicho. La mucosa se vuelve más delgada, lisa y seca; adquiere un aspecto satinado y menos elástico, siendo más susceptible a los factores irritativos. Este grado de atrofia puede ser mayor en mujeres postmenopáusicas. Existen cambios vasculares, especialmente varicosidades sublinguales.

Hoy en día se acepta que nuestros mayores necesitan unos cuidados específicos y un conocimiento especializado de los procesos degenerativos que les afectan para conseguir prestarles una atención más individualizada, tratando de prevenir más que de curar.

Odontopediatría:

El colectivo infantil precisará de una atención odontológica especializada, además de una educación sobre salud bucal que incluso deberá formar parte de la vida del niño al ser éste, por su vulnerabilidad, el objetivo y blanco preferido de las caries dentales. Una buena salud bucal es esencial para el bienestar general, siendo una de las principales metas de la Odontología ayudar a que los niños pequeños tengan una buena salud dental. El niño, en lo que a su salud bucodental se refiere, deberá de estar siempre atendido por un especialista odontológico (odontopediatra) con el que establecerá un sentimiento de confianza que derivará, además de en la pérdida del miedo a "venir al dentista", en una actitud más positiva y receptiva por parte del niño hacia su tratamiento odontológico. De este modo podemos distinguir entre dos tipos de tratamiento, tratamiento preventivo y tratamiento correctivo. El objetivo es lograr que la mayor parte de los tratamientos odontológicos que reciba el niño sean preventivos para de este modo evitar tratamientos correctivos más molestos. La visita al odontopediatra se hará necesaria entonces cada 4-6 meses. Sin embargo, las necesidades de cada niño son diferentes, así que el odontopediatra indicará la frecuencia más conveniente en cada caso. Esto dependerá, entre otros factores, de sus hábitos alimenticios, la limpieza de sus dientes, la ingesta de agua con flúor y otros factores que pueden alterar la susceptibilidad del niño a padecer enfermedades dentales.

Tratamiento Preventivo

La atención preventiva es la mejor manera de combatir futuros problemas bucodentales, siendo muy importante una adecuada información, en lo que a la salud bucodental se refiere, tanto para padres como para los propios niños. Hay que reseñar que los dos principales componentes de los huesos y de los dientes son el calcio y el fósforo, con lo que realmente la prevención comienza ya desde la etapa de gestación. La alimentación de una mujer embarazada puede influir mucho en la calidad de los dientes que llegue a tener su hijo, por lo que su dieta deberá incluir alimentos ricos en estos dos nutrientes. Una vez el niño ha nacido, la atención y los cuidados que se le brindan en sus primeros meses de vida permitirán que las encías, los dientes y el hueso que los soporta se desarrollen sanos y resistentes a la enfermedad periodontal, lo que le garantizará una dentadura saludable en la infancia y la adolescencia. A partir de los seis meses de edad los padres deberán llevar a cabo el aseo o limpieza bucal diaria de los denominados "dientes de leche" del niño que puede realizarse, en principio, con una gasa estéril. Los dientes primarios o "de leche" del niño son muy importantes. Si están fuertes y sanos le ayudarán a masticar mejor, aprender a hablar con claridad, sonreír y verse bien. Una caries en los dientes primarios puede afectar la erupción de los dientes permanentes, de ahí la importancia de tratar estas afecciones tempranamente. Paulatinamente y mediante el juego, el niño deberá de ir acostumbrándose al cepillo dental, aprendiendo a utilizarlo (inicialmente sólo con agua para posteriormente ir introduciendo, poco a poco, una pequeña cantidad de crema dental con flúor en la higiene diaria). A partir del año de edad es conveniente evitar que el niño se duerma con el biberón ya que el azúcar que contiene la leche permanecerá muchas horas en su boca siendo utilizado por las bacterias de la placa para producir ácidos que atacan el esmalte dental ocasionando la denominada "caries del biberón" o "síndrome del biberón".

Estos cuidados llevados a cabo durante la primera infancia del niño, junto con una adecuada dieta en la que la cantidad de azúcar que permanezca en su boca no sea excesiva, deberán complementarse posteriormente con la visita periódica al odontopediatra. Entre los tratamientos preventivos más frecuentes que el odontopediatra llevará a cabo podemos citar la aplicación sobre los dientes de flúor y selladores. La aplicación regular de flúor fortalece el esmalte dental y la superficie de los dientes, proporcionando la resistencia necesaria para soportar el ataque de la placa bacteriana (agrupación adherente y organizada de bacterias infecciosas) causante de la caries (enfermedad bacteriana, infecciosa y transmisible que produce daño en la estructura de los dientes y que se caracteriza por la desmineralización del esmalte y la posterior cavitación de la dentina) y la enfermedad periodontal. Los selladores, películas de resina dura, recubren, sin lastimar la estructura dental, los surcos y depresiones existentes en las superficies masticatorias del esmalte impidiendo la retención de alimentos y bacterias y previniendo de este modo las caries (se pueden presentar en los surcos del diente donde no está bien sellado el esmalte al acumularse allí la placa bacteriana y restos de comida), evitando en un futuro tratamientos más largos y molestos. En aquellas ocasiones en las que niños con edades superiores a los tres años continúen con el hábito de succionarse el pulgar, conducta que interferirá en el normal crecimiento de sus maxilares, se procederá a la inserción de aparatos especiales en su boca con el objetivo de eliminarlo.

Tratamiento Correctivo

En ocasiones, y a pesar de los cuidados preventivos anteriormente mencionados, las piezas dentales del niño pueden verse afectadas por caries que será necesario eliminar. Cuando la caries sólo afecta al esmalte o a regiones superficiales de la dentina suele ser suficiente con una obturación (empaste) que consistirá en eliminar ese tejido afectado y sustituirlo por un material artificial (amalgamas o resinas). Cuando la caries ha avanzado y profundizado y existe afectación del nervio (afectación pulpar) o ha destruido parte del diente, será necesario eliminarla mediante una endodoncia. La ventaja de tratar estas piezas dentarias a tiempo es que se evitarán severos dolores dentales y pérdida innecesaria de espacio para la posterior erupción de los dientes permanentes.

A menos que durante el crecimiento del niño se observen alteraciones importantes en su boca tales como irritaciones, sangrado, abultamientos en las encías, malformaciones o dientes prematuros, su primera visita al odontopediatra se recomienda que se realice cuando haya completado la primera dentición, es decir, entre los dos y los tres años de edad. De este modo el niño comenzará a familiarizarse con el consultorio dental, su odontopediatra y los procedimientos odontológicos, pudiendo implementarse, además, medidas preventivas para evitar en un futuro tratamientos más largos, molestos y costosos.

Cirugía Periodontal:

La Cirugía Periodontal es una parte de la Periodoncia que comprende, entre otros, los siguientes campos: cirugía de reducción de bolsas: ENAP, curetaje abierto, operaciones con colgajos totalmente movilizados, operaciones con colgajos parcialmente movilizados (Colgajo Modificado de Widman; cirugía incremento de encía insertada; Cirugía Mucogingival-cirugía plástica de la encía; cirugía regenerativa (regeneración tisular guiada y regeneración ósea guiada); Gingivectomía/Gingivoplastia.

  • La Cirugía Peridontal a colgajo no es en la actualidad un acto traumático y tiene muy buen postoperatorio. Su correcta aplicación permite obtener resultados muy satisfactorios a corto, medio y largo plazo.
  • La reconstrucción de falta de encía es factible. Está indicada cuando la encía queratinizada remanente es inferior a un milímetro. Cubrir las raíces expuestas es posible con la limitación que marcan las papilas vecinas. Las técnicas de injerto de tejido conectivo subepitelial y de reposición coronal permiten el recubrimiento pulpar de manera predecible.
  • La regeneración ósea es el gran reto del presente y del futuro. Es bastante predecible en defectos de dos y tres paredes, pero muy difícil en defectos óseos de una sola pared y en furcaciones.
  • La estética dental no es posible si no va acompañada de una estética gingival. Las técnicas de Cirugía Plástica Periodontal son sencillas, proporcionan excelentes resultados y son muy bien toleradas por los pacientes.

 La utilización del microscopio es de gran utilidad para el tratamiento periodontal, tanto de raspado y alisado como de Cirugía Mucogingival a colgajo. Nos permite utilizar instrumentos más pequeños, menos traumáticos y más precisos. La visión aumentada de las raíces dentarias nos aseguran la rápida eliminación del cálculo. Finalmente, una sutura más fina permite una mejor precisión para estabilizar pequeños colgajos e injertos gingivales.

El láser de diodo es un complemento especialmente indicado para la descontaminación de bolsas periodontales en pacientes recidivantes. Así mismo posee importantes efectos antiinflamatorios y favorecedores de la correcta cicatrización periodontal.

La sustitución de las piezas dentarias perdidas es necesaria para estabilizar y equilibrar las fuerzas oclusales, especialmente en pacientes con periodontitis avanzadas. La elección del tipo de prótesis depende de varias circunstancias. En principio, si las características anatómicas lo permiten, los implantes son la mejor elección, excepto cuando existan piezas restauradas que pueden ser utilizadas como pilar de puente o cuando sea necesario ferulizar los dientes remanentes.

Recolocar los dientes en el sitio que ocupaban antes del desplazamiento sufrido a consecuencia de la enfermedad periodontal está siempre indicado y es recomendable, aunque no imprescindible. La utilización del tratamiento ortodóncico para eliminar factores coadyuvantes es aconsejable una vez tratada la enfermedad periodontal.

La enfermedad periodontal está íntimamente relacionada con los factores anatómicos de los dientes afectados, así como su superficie dentaria y posicionamiento. Es más, el resultado del tratamiento recae mayoritariamente en la mentalización del paciente respecto a su higiene oral y mínimamente en la praxis del cirujano.

Prótesis dental:

Aunque la odontología moderna centra todos sus esfuerzos en la conservación de la dentición natural el mayor tiempo posible (ortodoncia, odontología conservadora, endodoncia, etc.), es evidente que, aun en los países con la odontología más avanzada, la demanda de rehabilitaciones con prótesis dentarias es elevada, y ello puede explicarse por el mayor número de años que por término medio vive hoy la humanidad. El diccionario define la prótesis como aquella rama de la terapéutica que tiene por objeto reemplazar la falta de un órgano, o parte, por otro órgano o parte artificial. En el caso de la prótesis dentaria nos estamos refiriendo a la implantación de dientes o dentaduras artificiales reemplazantes de los que faltan para conseguir una función y una estética apropiadas. Existen diferentes tipos de prótesis dentarias que a continuación detallamos:

  • Prótesis Dental Completa: tratamiento del edentulismo total mediante aparatos bucales portadores de dientes artificiales que reemplazan los dientes naturales perdidos y rehabilitan las estructuras óseas que se van atrofiando a lo largo del tiempo tras la pérdida de los dientes. Por lo tanto, no sólo sirven para mejorar la masticación, sino también el habla y la estética, muy deterioradas en el paciente completamente desdentado.
  • Prótesis Dental Removible: tratamiento para reponer dientes ausentes, y las estructuras óseas que se van atrofiando a lo largo del tiempo tras la pérdida de los dientes naturales, mediante aparatos bucales portadores de dientes artificiales que se pueden y deben extraer de la boca para facilitar la limpieza de ésta y de aquéllos. Mejoran la masticación, la estética y el habla.
  • Prótesis Dental Inmediata: tratamiento mediante aparatos bucales que permite reponer inmediatamente los dientes que le han sido extraídos, en una sola sesión, para contribuir a una mejor masticación y habla y para mejorar la estética durante el periodo de cicatrización de las encías. Tienen carácter provisional, unos pocos meses, al cabo de los cuales se realiza la prótesis definitiva. Durante ese periodo se remodela el hueso donde se hicieron las extracciones, proceso al que ayudan dichas prótesis provisionales, y se evita el rápido aflojamiento que sufrirían las prótesis definitivas si se confeccionaran inmediatamente después de las extracciones.
  • Sobredentadura: tratamiento para reponer dientes ausentes mediante aparatos bucales portadores de dientes artificiales que cubren unos elementos fijos, anclados a restos radiculares, dientes o implantes dentales, en los que se sitúan los elementos de retención. Permite recuperar la masticación, el habla y la estética de manera parecida a como se conseguiría mediante la prótesis completa, aunque con mayor seguridad, pues da mayor confianza y seguridad gracias a su mejor retención.
  • Prótesis Dental Mixta: tratamiento para reponer dientes ausentes mediante dos tipos de elementos, que funcionan en conjunto como si fueran una sola prótesis: uno fijo, formado por símiles de dientes fabricados a medida, que van cementados a los dientes y raíces remanentes vecinos y no es posible retirar de la boca, y otro removible, constituido por un aparato bucal portador de dientes artificiales, que se puede y debe retirar de la boca para su limpieza y se sujeta al elemento fijo mediante dispositivos generalmente inapreciables (ataches).
  • Prótesis Dental Fija: tratamiento mediante símiles dentarios confeccionados a medida que se cementan (proporcionando una sujeción duradera) a dientes naturales previamente desgastados, a los que cubren o "enfundan". Se emplean para restaurar las partes deterioradas de los dientes (fundas coronarias o coronas simples) y reponer algunos dientes ausentes, en cuyo caso los dientes "postizos" (pónticos) que reemplazan a los naturales que faltan, forman una estructura continua con las "fundas" que los sujetan a los dientes naturales vecinos desgastados (pilares). Por lo común, las fundas se sitúan a ambos lados de los pónticos, con lo que la estructura se asemeja a un puente tendido entre dos orillas de un río (de cuya comparación han tomado precisamente el nombre de puentes). Algunas veces, sin embargo, un diente postizo "queda en el aire" por uno de los lados porque sólo se agarra a uno o más dientes situados del otro lado, igual que un balcón sobresale de la pared. En este caso hablamos de puente en extensión (cantilever).

Periodoncia:

La enfermedad periodontal (o de las encías), más popularmente conocida con el nombre de “piorrea”, es una infección que va afectando poco a poco y de manera progresiva a los tejidos que circundan y soportan nuestros dientes. Es la principal causa de pérdida de piezas dentarias en personas adultas. De hecho, después de los 35 años, cerca del 75% de los adultos están afectados por alguna forma de enfermedad periodontal.

La enfermedad está causada por una serie de microorganismos, placa bacteriana, que habitan normalmente la cavidad bucal ocasionando una inflamación en las encías y una destrucción lenta y progresiva del hueso que soporta los dientes provocando la caída de los mismos. La placa bacteriana es una película delgada, pegajosa y blanquecina que se forma constantemente sobre los dientes, adhiriéndose a ellos y a los tejidos periodontales, en los que colonizan las bacterias responsables de la caries y de la enfermedad periodontal. Estas bacterias invaden el tejido sano y, aprovechando los residuos de los alimentos, los azúcares y las proteínas de la saliva pueden crear, además de ácidos que dañan el esmalte de los dientes, toxinas y enzimas que alteran las funciones normales de las células, dañando las encías.

En la fase inicial o temprana de la enfermedad (gingivitis) las encías aparecerán enrojecidas e inflamadas, sangrando con facilidad. En esta fase la enfermedad es aún reversible, ya que no hay destrucción de los tejidos, y puede ser eliminada, además de con un tratamiento odontológico apropiado, con el cepillado diario y el uso del hilo dental (eliminará la placa bacteriana entre los dientes, donde no llega el cepillo, y removerá restos de alimentos retenidos bajo la encía). Si no se soluciona en la fase de gingivitis (la enfermedad gingival cursa generalmente sin dolor, por lo que el paciente puede desconocer que la padece), es capaz de evolucionar hacia una fase más avanzada (periodontitis), en la que existe afectación del ligamento periodontal (unión del hueso con la raíz dentaria) formándose bolsas periodontales y provocando serios daños en las encías y el hueso que soporta los dientes (pudiendo ocasionar incluso la destrucción del hueso), con lo que los dientes pueden perderse, caerse o requerir ser extraídos por el dentista.

Algunos de los signos o síntomas más habituales de la enfermedad periodontal pueden ser los siguientes: encías que sangran espontáneamente o con el cepillado de los dientes; encías enrojecidas, inflamadas o blandas; mal aliento que no se elimina con esmerada higiene; mal sabor de boca; pus entre dientes y encías cuando se presiona; dientes flojos; pérdida de dientes; cambios de posición de los dientes, así como separación, sobre todo en los dientes anteriores; cambios en el ajuste de las prótesis; etc.

Periodoncia es aquella rama de la Odontología que se encarga del estudio y del tratamiento de los tejidos que rodean y dan soporte a los dientes, así como de las alteraciones que los afectan (enfermedad periodontal). Los tratamientos periodontales actuales, realizados a tiempo, mejorarán las condiciones de las encías y del hueso de soporte de los dientes evitando su destrucción. Dichos tratamientos utilizan un gran número de nuevas técnicas (injertos gingivales, injertos óseos, etc.) y materiales que permiten conservar los dientes por más tiempo y en mejores condiciones.

El tipo de tratamiento dependerá del tipo de enfermedad y de su avance. Puede realizarse una limpieza profunda que incluya un raspado para remover la placa y depósitos de sarro por debajo de la encía. También puede hacerse un alisado de las raíces para que la encía pueda cicatrizar y adherirse nuevamente al diente. Cuando existen bolsas periodontales profundas hay que recurrir a la cirugía. Se levanta la encía para alcanzar las zonas que requieren la eliminación del sarro y la placa que ocasionan la infección, se limpia y se alisa la raíz del diente y se suturan las encías en su posición normal o en una posición nueva que facilite su limpieza. Cuando ha habido destrucción de hueso se puede utilizar la cirugía de hueso para reconstruirlo o darle una nueva forma, utilizándose injertos de hueso del paciente, injertos artificiales o membranas. En ambos casos hablamos de Cirugía Periodontal.

Estética dental:

Es la parte de la Odontología que se dedica fundamentalmente a crear dientes de proporciones correctas, tanto respecto a sí mismos como respecto a otros, y a conseguir una disposición dentaria bella en armonía con las encías, los labios y el rostro del paciente. Estos objetivos se establecen empleando referencias y son reforzados por la perspectiva y la ilusión. El color de los dientes es esencial en el resultado final, pero la planificación estética del tratamiento no debe centrarse sólo en la mejora del color. Nuestro objetivo último es conseguir una composición agradable en la sonrisa. Los tratamientos estéticos odontológicos incluyen entre otros:

  • Recontorneado estético de los dientes y de las encías: consiste en dar forma por razones estéticas a los dientes naturales. Esto no supone simplemente limar y nivelar los bordes incisales, sino que implica dar forma también a las superficies mesiales, distales, vestibulares y linguales. Es necesario tener un concepto claro de la anatomía dentaria original y saber como se puede tallar la estructura dental.
  • Blanqueamiento dental: si preguntamos a una persona como le gustaría mejorar su sonrisa, la respuesta más habitual será: “...con dientes más blancos y brillantes...”. Es sabido que respondemos de una forma más positiva a las personas cuya sonrisa es sana y deslumbrante. La Odontología, mediante el blanqueamiento, puede satisfacer a los pacientes que desean acercarse a este ideal de belleza. La imagen de unos dientes blancos y luminosos es característica de la juventud, la salud y el atractivo físico. A veces los dientes se manchan y tiñen antes de erupcionar, pero en la mayoría de los casos esto se produce con la edad y por una o más razones genéticas, ambientales, médicas o dentales. Los problemas más frecuentes son los cambios de color superficiales debidos al tabaco, al café o té o a los alimentos con mucho colorante. En otras ocasiones son fármacos sistémicos como las tetraciclinas, o bien la ingesta excesiva de fluoruros durante el desarrollo del esmalte y la dentina. En otras ocasiones se debe a productos derivados del metabolismo como la bilirrubina, depositados en la dentina durante la enfermedad hepática, traumatismos dentarios, o pigmentos liberados por fármacos y materiales usados en tratamientos dentales. El desgaste y el adelgazamiento del esmalte, producido por la edad, materiales de limpieza demasiado abrasivos o un cepillado agresivo, alimentos y bebidas ácidos (cítricos), o la bulimia, también pueden disminuir (por disolución) el recubrimiento del esmalte (que es blanco), lo que deja más al descubierto la dentina, cuya matriz es de color más oscuro.
  • Sistemas adhesivos de los composites: actualmente ya no se emplean. En la mayoría de los casos las carillas de porcelana serían el tratamiento de elección.
  • Restauraciones de porcelana grabada, carillas: a principios de siglo XX los actores de cine, a menudo, se hacían tallar dientes anteriores deslucidos, pero sanos, para colocarse coronas completas. Hacia 1930 el odontólogo californiano Charles Pincus desarrolló finas carillas de porcelana cocida al aire que podían fijarse con polvo adhesivo para dentaduras. Aunque estas sonrisas aún siguen “vivas” en los archivos cinematográficos, las carillas se eliminaban cuando se apagaba la cámara. No obstante, con esta técnica, Pincus había sentado las bases de un nuevo tipo de odontología que consideraba que la estética no sólo era articulación y función. Actualmente la porcelana se sigue considerando, por regla general, el material más estético y biocompatible de que se dispone para las rehabilitaciones odontológicas. Las técnicas adhesivas hoy en día se han desarrollado de tal manera que las carillas de porcelana adherida son el método de elección para rehabilitación rápida y duradera del color y la forma de nuestra sonrisa. Además, estas técnicas pueden combinarse con el blanqueamiento, el modelado estético, la adhesión, la colocación de coronas, la ortodoncia, la periodoncia, la implantología y la prótesis fija.
  • Restauraciones con coronas: el objetivo principal de la colocación de coronas es la mejora estética. Las correcciones de forma, color y textura pueden lograr un importante cambio en la imagen que el paciente tiene de sí mismo. Un retorno a una buena forma fisiológica ayuda a prevenir que la boca se deteriore, no sólo evitando el colapso de la arcada, la pérdida ósea y la migración dentaria, sino también motivando al paciente a mantener el nuevo aspecto. Puesto que la corona de recubrimiento completo se ha usado con éxito para tratar enfermedades bucales, mantener la eficacia masticatoria y restaurar el aspecto estético de la boca y la cara, sigue siendo una de las restauraciones de elección en los casos de dentición inestética y deteriorada.
  • Apiñamiento: se trata de dientes mal alineados debido a que el arco el maxilar es pequeño y/o los dientes son grandes. Son muy difíciles de limpiar, con lo que se deterioran aun con una buena higiene oral.
  • Protusión de dientes superiores: dientes superiores anteriores sobresalientes con respecto al contacto normal que deberían tener con los inferiores. Pueden desgastarse anormalmente, son más propensos a fracturarse y por su posición reciben excesos de fuerza, por lo que dañan el hueso que los soporta.
  • Mordida profunda: los dientes frontales inferiores ocluyen (muerden) muy cerca o en la encía del paladar de los dientes superiores.
  • Mordida abierta: los dientes anteriores superiores no contactan con los inferiores al morder.
  • Mordida cruzada: los dientes anteriores superiores, en el cierre, quedan por detrás de los inferiores.
  • Diastemas: amplios espacios entre dientes cuando alguno de ellos se ha perdido, es muy pequeño o el arco dental es muy grande. La pérdida prematura de dientes o la herencia es la causa principal de este problema, el resultado es que los dientes se inclinarán hacia los espacios abiertos aflojándose, ya que se pude deteriorar el hueso que los soporta.

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